Business Mentor & Executive Coach

Aprovecha esta época de confinamiento para elevar tu conciencia.

Este momento de confinamiento que estamos viviendo a nivel mundial, ocasionado supuestamente por un elemento patógeno, genera y proyecta en toda la humanidad un sentimiento de impotencia, de miedo, a veces con sensación de engaño y de necesidad de respuestas.

Podríamos definir la introspección como la mirada interior que se dirige a los propios actos o estados de ánimo. Es curioso y lógico a la vez, que en una época como la actual de “retiro”, de introspección, de recogimiento obligado, de privación de movilidad y de miedo… la mente necesite viajar, necesita contemplar, imaginar y observar el espacio exterior, para compensar. Necesita mirar al cielo.

El ser humano necesita que su vida tenga sentido. El sentido de la vida es fuente de salud física y mental. El sentido de la vida es un factor protector de la ansiedad y de la depresión. Es lo que le da significado y ayuda a encontrar un soporte interno a la existencia. El significado debe hallarse a través de una búsqueda personal, no puede preguntarse a otro. No hay respuestas estándar para hallar un sentido a la vida. Aunque haya elementos comunes (escalas de valores) entre las personas que han encontrado sus respuestas, cada uno debe llegar a su propia solución por sí mismo, debe descubrirlo en su vida misma. Dicha búsqueda puede ser una fuente de motivación para seguir viviendo y para asumir las propias responsabilidades.

Pero en realidad, la necesidad del sentido de vida no está satisfecha plenamente hoy en día, pues son muchas las personas que sufren lo que Victor Frankl llamó “vacío existencial”, que consiste en vivir sin haber encontrado dicho sentido. Para Frankl, la carencia de significado precisamente es un indicador de desajuste emocional.

“La lucha por encontrar un significado en la propia vida constituye la primera fuerza de  motivación del hombre”. Victor Frankl

Son muchos los estudios de investigación en psicofisioneurología que confirman lo siguiente: “la percepción positiva de dicho sentido de vida, así como la reducción de la ansiedad y del miedo, pueden ayudar a mantener una mejor salud física y mental, con unas defensas inmunitarias mucho más eficientes”.

Sabemos que una mente concentrada básicamente en la situación pandémica actual, enfocada a la evitación de contagios, obsesionada por la escucha de noticias constantes sobre el confinamiento y preocupada por el efecto que producirá a nivel de salud, a nivel familiar y a nivel económico… no puede calificarse como una mente sana. Es una mente excesivamente alterada, con un elevado nivel de ansiedad y de miedo, que activa la producción de neurotransmisores patógenos, de la familia del cortisol  y similares. Un cuerpo receptor de dichos neuroquímicos de forma constante, es y será un cuerpo enfermo con un sistema inmunitario muy deficiente. Y todavía mucho más, si recibe impulsos electromagnéticos externos, de la forma que sea, que lo propicien.

Por tanto, desde un punto de vista psicológico y teniendo en cuenta lo que la humanidad está viviendo en estos momentos, podríamos recomendar de forma urgente una medicina preventiva muy efectiva: evitar todo lo anterior.

Deberíamos centrarnos en cuidar nuestra química cerebral, facilitando la producción de neurotransmisores más beneficiosos para el organismo como son la endorfina, dopamina, serotonina, oxitocina, etc:

  • Nutriéndonos adecuadamente con alimentación equilibrada y bebiendo suficiente agua.
  • Durmiendo de forma regular, un mínimo de siete horas.
  • Realizando rutinas de deporte, mínimo tres veces a la semana, habilitando los espacios interiores del hogar factibles para ello.
  • Manteniendo nuestra atención en las actividades de tipo profesional o relacionadas con nuestras aficiones. Si el confinamiento es en el hogar, estableciendo rutinas diarias y hábitos que dinamicen nuestra actividad física, atencional y mental. Reservar momentos para rutinas de juego y bienestar.
  • Evitando obsesionarse por el “monotema”, limitando la escucha de noticias relacionadas con la situación a un momento concreto del día y filtrando adecuadamente los medios informativos.
  • Tomando conciencia del sentido que tiene el confinamiento: evitación de la propagación, auto-protección y protección a los demás, hasta que finalice.
  • En la medida de lo posible, desarrollar también el sentido comunitario para colaborar con los miembros del hogar y de toda la comunidad.
  • Y finalmente impulsar nuestra actitud positiva y creativa: orientándonos hacia las nuevas oportunidades que aparecen en cualquier época de crisis, más que hacia las dificultades. Con espíritu positivo, proactivo, dinámico y perseverante para orientarnos hacia un futuro mejor.

Podríamos concluir que si estimulamos a las personas a tomar conciencia de todo lo anterior y a buscar su propio sentido de vida, entonces les ayudaremos a afrontar mejor las dificultades, a luchar mejor contra las enfermedades, a mantener su sistema inmunológico más eficiente y en definitiva a disfrutar de una mejor salud física y mental.

Al final, si esta situación global permite a la humanidad hacerse más consciente, permite dar un paso positivo hacia la búsqueda del bienestar colectivo, hacia el respeto no solo de los demás sino de todos los ecosistemas,… pues mucho mejor. Habrá tenido un sentido.

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